Este año ha sido muy difícil para muchas personas, muchas familias han perdido algún miembro o han estado enfermos. Con una segunda ola en pleno azote, se han ido acercando estas fechas que otros años ensalzábamos hasta la saciedad.
Mientras, los jardines, terrazas, espacios verdes de todos los tamaños han ido adquiriendo mejor prensa. De repente, un montón de gente quiere estar al aire libre. Da igual que sea una huerta o un balcón mínimo.
Es curioso. Por que me he pasado 20 años escuchando frases como - ¿Y te encuentras en el pueblo? - ¿No me digas que tienes huerta?
Pues si señore/as, sobre todo a los urbanitas, algunos encontramos hace años la grandeza de los pueblos, de la naturaleza grandiosa que nos rodea. Y si, nos alegramos que aunque solo sea una vez en la vida, hayamos podido disfrutar de no oír un coche en horas, que los pajarinos trinaran en libertad, que algunas especies hayan vuelto a su nicho natural a reproducirse ... (lo que no quiere decir que nos alegremos de lo mal que lo hemos pasado y han pasado, sólo destaco lo positivo de la situación, eso es lo que me esfuerzo a diario a realizar para no hundirme en el desasosiego y la depresión).
Nos alegramos que haya personas que se reencuentren con el exterior, con un paseo, con hacer actividad al aire libre.
Nunca los jardines y las terrazas tuvieron tantos cuidadores particulares. Cuando llego el momento de poder comprar plantas y semillas, se agotaron. Nunca visto.
En estos días, donde no abunda la normalidad, el ciclo natural sigue pasando. Acabamos de estrenar el Invierno, celebrar el solsticio: Yule. La cultura cristiana celebra en diciembre el Adviento y la llegada del niño Jesús, 25 la Natividad.
No estamos para grandes fiestas. Cuidaros mucho. Disfrutad del invierno, si podéis de la familia o de la parte de ella que sea responsable y sacar lo más positivo que la situación de cada uno este viviendo.
Un rayín de sol y hielo sobre las inflorescencia de una hortensia te pueden regalar una sonrisa sanadora. Besos a tod@s
Natividad de Jesús, de Botticelli (c. 1473-1475) en Wikipedia
Antes de nada, Feliz Año Nuevo 2019, con un poco de retraso. Espero que hayáis pasado una felices fiestas, os hayan traído los Reyes Majos muchas plantas, herramientas de jardín o similares de regalo.
En Asturias, los Reyes nos han traído unas heladas curiosonas. Hemos llegado a -4, 8 ºC, así que también he aprovechado para hacer unas fotos. ¡Me encanta fotografiar la escarcha!
Los pobres Euryops que tan bonitos estaban y tanta luz y color dan en el invierno, se quedaron dobladillos y mirando para el suelo.
En el seto todas las hojitas tenian ese filo de hielo maravilloso.
La Abelia x grandiflora ya no tiene flores, quedan sus sépalos anaranjados en contraste con sus hojitas.
Las bonitas hojas doradas y enmarcadas de la Choisya ternata Sundance
El arbusto que más representa mi zona es el avellano, mirar que encaje sobre las ramas del contorta
En otro momento os enseño más, Blogger hoy se niega a seguir con Subir imágenes.
Os dejo el enlace al calendario biodinamico de enero 19 en España
Ahora que están los bulbos de invierno en plena temporada, floreciendo mis preferidos a todo ritmo: los narcisos, aprovecho para comprar los últimos de la temporada. Todos los años me gusta comprar los últimos jacintos y narcisos botánicos. Es como un acto de salvación de esas ultimas bolsas que ruedan por las tiendas, snif :)
El jacinto (Hyancinthus sp) lo suelo usar como adorno para casa. Se pueden poner escalonadamente los meses de invierno para conseguir flores fragantes, ¡ay ese aroma!
Aunque son plantas perennes, en mi jardín no he conseguido que se naturalicen. Degeneran en uno o dos años y desaparecen.
Este año he rescatado una bolsa de 10 bulbos de colores pastel mezclados. Arriba veis el cartón de la bolsa, tiene un factor sorpresa descubrir poco a poco los colores que aparezcan.
He seleccionado un remix para hacer estas fotos: una bandeja de cestería, unos boles antiguos y una jacintera de vidrio transparente.
Es una selección interesante, no sólo por la parte estética, si no por que está pensada para enseñaros algunos trucos o detalles a tener en cuenta.
El jacinto tiene la particularidad que se puede colocar en jacinteras, unos tarros de cristal que tienen forma para el bulbo y que se rellenan de agua. Es bonito ver como la corona del bulbo emite las raíces y las despliega dentro del tarro, como surge el tallo y después florece. Es ideal para seguimiento con niños.
El agua de la jacintera se cambia cada semana, sin mover el bulbo.
El jacinto aguanta perfectamente tener las raíces inundadas y esto le confiere la posibilidad de usar elementos estancos para su cultivo. Se pueden individualmente o en grupos en boles o tazas de cerámica, piezas de zinc o aluminio, bandejas de poca profundidad, etc.
Es un detalle importante por que te permite sacar esas piezas de cerámica antiguas o en desuso, o aquellas bonitas de las que te enamoraste y que al no tener drenaje, solo puedes usar como cubremacetas o tener mucho cuidado con otras plantas, por el riesgo de pudrición de las raíces.
Al jacinto le gusta la humedad, no confundir con el jacinto de agua o camalote (Eichhornia crassipes) que es una planta acuática
He sacado dos piezas blancas antiguas, unos boles de la fábrica La Ibero Tanagra, S.A. de Santander que producían desde 1.912 hasta 1.982 loza fina de pedernal y semiporcelanas. Ambas piezas están tocadas para su uso, pero me niego a tirar y sirven para estos menesteres de adorno temporal.
Por otra parte, una bandeja de mimbre trenzado que por ser un material permeable, tengo que disponer un impermeabilizante. En este caso, usando una técnica de mi madre, abajo pongo una capa de papel absorbente que me sirve como cojín y protección a pinchazos para la capa siguiente de papel de aluminio de cocina que se adapta a la forma. Puede ser plástico si lo prefieres, pero como no se va a ver y es más fácil de adaptar, uso el aluminio.
Cuando tenemos bien dispuesto, relleno de tierra humedecida hasta el borde y plantamos los bulbos encima.
Previamente, he conseguido un poco de musgo con una espátula y tapamos la tierra alrededor de los bulbos. Ayuda a mantener la humedad del sustrato.
Ya sólo nos falta llevarlos a su sitio para adornar y acordarse de regar para verlos crecer y florecer.
El año se presentó con una madrugada blanca y fría. Una espesa niebla invadía el paisaje y nos regalo una maravillosa "cencellada blanca" sobre las superficies del exterior.
Ese término designa la formación de cristales, plumas y agujas que se depositan sobre las superficies, provenientes de la congelación de la niebla.
Puede ser suave, bajada a -2ºC, como las que cayeron unos días antes de Año Nuevo, que forman un suave filo sobre los bordes de las hojas como en esta "Libertia peregrinans"
Rosal trepador mini NI
Cuando la bajada de temperatura es superior, -5,2 ºC en este caso, se ven las agujas y plumas perfectamente. Tanto sobre las plantas, como en este rosal "Lady Emma Hamilton" que está desconcertado totalmente. Tras haber entrado en otoño, quedando casi sin hojas, se levanto la temperatura con un montón de días soleados y volvió a brotar al final del invierno, llegando a conseguir hasta capullos... y ahora amanece así!
O sobre cualquier superficie inorgánica, como una malla metálica que nos regala esta estampa tan bonita:
Ya tenemos ganas de primavera y aún no ha llovido por estos lares en condiciones. ¡ Felices días invernales!
El año agrícola suele finalizar con septiembre, tras el "veranillo de San Miguel", llega el frío y se empieza a considerar Año Nuevo agrícola a Octubre o Noviembre en el hemisferio Norte.
Esto es así, pues suele coincidir con las primeras lluvias y la puesta en "tempero" de la tierra. Ya os hablé en una entrada anterior de la importancia de trabajar el suelo en ese punto, donde no se deforma y lo dejamos en las mejores condiciones para poder almacenar aire, agua y elementos fertilizantes.
En ese punto, se suelen hacer las labores que desmenuzan y entierran los restos de la cosecha anterior.
Entre octubre a noviembre, dependiendo de la zona y el año metereológicamente hablando, se realizan las labores de preparación de la tierra y sembrado de los cultivos de invierno. Esto es una decisión muy acertada, no dejar la tierra descubierta en los meses de invierno para evitar la erosión.
Si la tierra queda desnuda, la fuerza e impulso de los agentes meteorológicos: el sol, la lluvia, el viento, el hielo ... realizan un arrastre de elementos y una compactación posterior de lo que queda. Proceso que no se produce si la misma tierra se encuentra protegida por una cubierta vegetal. Además aumenta la humedad del suelo en esa temporada.
Al tener una cubierta en invierno, continua habiendo una rica vida microbiana y de pequeña fauna, animales pequeños que contribuyen a la fertilidad del suelo.
Las raíces de las plantas crean microcanales que evitan la compactación de la tierra. Algunas raíces llegan a profundidades desde donde pueden elevar elementos fertilizantes importantes para otros cultivos, como las crucíferas. U otros que pueden fijar Nitrógeno atmosférico como las leguminosas.
Estos cultivos se realizan no para recoger al final de la cosecha un fruto a recolectar, sino para proteger la tierra e incrementar su fertilidad. Este es un concepto que a mucha gente le cuesta asumir.
La materia orgánica es un elemento imprescindible y muy importante para los posteriores cultivos. En España hay suelos muy pobres en materia orgánica y es muy importante ir aumentando su riqueza. Mediante esos cultivos-función, llamados abonos verdes, conseguimos todas esas ventajas.
Los abonos verdes de invierno suelen plantearse en el inicio de la rotación de cultivos para enriquecer la tierra de materia orgánica o en hojas que quedan libres de la rotación (pueden hacerse en cualquier época del año, pero en la temporada cálida es más difícil buscar un hueco libre)
O en zonas de monocultivo de temporada cálida, donde se abandona el suelo en la temporada fría, como eficaz herramienta para luchar con la infectación de malas hierbas en un terreno vacío de cultivo.
Vemos ejemplos actuales:
Nosotros tenemos este año en la huerta un mar de diferentes nabos. Nabos, colinabos, grelos portugueses, ...de 7 diferentes variedades.
Según hemos ido levantando hileras o filas de cultivos de verano, se fueron sembrando las crucíferas.
La siembra más clásica, más completa y que más masa vegetal consigue son las mezclas de cereales y leguminosas de invierno. Los cereales consiguen una altura que logra un volumen grande de biomasa. Y tienen otra característica que las hace ideales, sus tallos erectos pueden usarse para servir de tutor para que trepen leguminosas. Por eso, la mezcla cereal de invierno + leguminosa de invierno es una opción ideal. Centeno, avena, ... + con veza, habas, guisantes, ...
Os enlazo un vídeo grabado hace unos días de este otoño de una siembra de mezcla de invierno realizada detrás de un cultivo de verano. Gracias a Yoli de El Boca a Boca en Oviedo por permitirme compartir en este blog, por apostar por cultivar, consumir y llevar a su carta los mejores alimentos. ¡No perderos sus fabes entre otras muchas delicias, incluidas las vegetarianas!
El protagonista del video es Lino, es quien se emplea con les fabes en la cuenca del Narcea.
Otra característica de un abono verde es la sobresiembra para conseguir mucho material verde y evitar las malas hierbas. Si no hay espacio, es más complicado la nascencia de otras semillas y las que lo consigan, tendrán tanta competencia que se debilitaran.
Naciendo el abono verde
Una vez desarrollada el abono, cuando esté en estadio de máximo desarrollo y casi florecer, es el momento de empezar con el proceso de incorporación al suelo. No se realiza de una vez. Primero se realizan un corte o varios de desbroce consecutivo a varias alturas (según la altura del cultivo) y se deja encima del suelo para que pierda humedad y volumen. Después de unos días, se incorpora triturado al suelo de forma superficial. Conviene que vaya unido al abonado de estiércol. En el primer cultivo, mientras se nitrifica el abono verde, puede haber un deficit de Nitrógeno que resolvemos con el añadido extra en ese momento.
Esta ultima parte volveremos sobre ella en su momento. Y sobre como realizar en jardín más adelante.
¡Feliz finde!
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Facebook de El Boca a Boca, por si os apetece visitar en Oviedo.
Publicación Abonos verdes del ministerío de agricultura, aunque ya tiene unos años, comprende ideas para diferentes climas.
Las "Ericaceae" es una familia de plantas bastante diversa, incluye árboles, matas, arbustos, leñosas y muchas fruticosas. Suelen habitar en zonas frías, de montaña y con suelos pobres, ácidos. De forma general, es lo que se llaman plantas de suelos ácidos. Rododendros, azaleas, madroño, enkianthus, gaulteria, pieris, ... brezos pertenecen a esta familia.
Hoy, nos vamos a centrar en los últimos y particularmente en el género "Erica". Por una razón, con el inicio del año, han comenzado a florecer algunas especies. Esa particularidad, florecer en la época fría y durante bastante tiempo de forma masiva, les hace muy especiales y a tener en cuenta, tanto para un paseo al campo como para su uso ornamental.
En la península ibérica y las islas, existen brezos silvestres. No son exclusivas del norte o de las montañas, también habitan en regiones mediterráneas. "Erica" se adapta a la sequía y al fuego. Su madera es muy dura y se ha utilizado desde muy antiguo para realizar piezas como pipas. Se ha usado como madera para quemar, por su potente poder calorífico. Como cama de ganado y para su aprovechamiento en los montes.
He recogido en una tabla las especies más comunes (no están todas), con las características más destacadas, de modo que nos ayuden a distinguir de una forma más fácil. Pinchar sobre la tabla para que se abra:
Los he ordenado por la época de floración, columna coloreada. Arriba los de invierno y primavera en rojo, abajo los de verano y otoño en verde.
Fijándose en la forma de la corola (tubular o acampanada/urcelada) y en los estambres (si están dentro de la corola- inclusos o están fuera - exertos) con el color de la flor, algunos por si tienen pelos en los talos jóvenes o no, creo que podréis hacer una buena clasificación.
"Erica" son formadores de suelos pobres, son colonizadores. Se adaptan a suelos con sustancias con iones metálicos. Exudan sustancias que inhiben el crecimiento de otras especies.Rebrotan de la cepa después de un fuego. El cuello de la raíz es un engrosamiento leñoso llamado lignotubérculo o lignotúber, esta zona es capaz de almacenar almidón para épocas donde no haya fotosíntesis y contener multitud de yemas, que brotaran si le ocurre algo al tallo.
Hoy os presento a "Erica australis" / brezo rojo o rubio
Existen dos subespecies en la península ibérica:
En el Sistema Central, en bosque mediterraneo, la subespecie "australis" : "Erica australis spp australis"
En el Sistema Ibérico, Cordillera Cantabríca y Sistema Central, en zonas altas y mas húmedas, spp "aragonensis": "Erica australis spp aragonensis"
Es un arbusto entre 1-1,5 m, puede llegar a 2,5 m.
Laderas cubiertas de brezos a final de enero, en esta imagen Sierra de Ques - Piloña
Hasta abril, el brezo rubio, del casi blanco de los capullos florales hacia los rosados, seguirá siendo un maravilloso espectáculo.
Un paseo dominical de una mañana húmeda de enero, un paseo por el borde superior del "Jardín de La Isla", lleno de camelias principalmente
Algunas está identificadas, otras no (sobre todo las que se plantaron inicialmente que corresponden al final). Me interesaba ver como avanzaba la floración, los portes y crecimientos, así que el popurrí es de las flores existentes hoy)
Relax total
Os dejo un plano de situación donde se encuentra el Paseo de las Camelias, marcado en rojo.
Y si te apetece comprar alguna camelia u otra plantina, ve hasta la Tienda de Plantas del Botánico, marcado en naranja. Puedes ir por dentro del recinto o por el aparcamiento.