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viernes, 2 de noviembre de 2018

Un paseo por el bosque

Hay momentos del año que son maravillosos para pasear, para respirar tranquilidad, para oler la tierra, los aromas del bosque, de las hojas, de las setas y el otoño es magnífico.



Llevamos un año rarillo climatológicamente, siendo muy positivo.

Entre esas rarezas, llevamos un otoño sin setas en mi zona, con muy pocos ejemplares. O no llueve o pasamos unos días de heladas y nieve... Lo que todavía me empuja más a pasear cuando se puede, a descubrir si se va a tener suerte, si hoy es el día!

Sin embargo, en la temporada fría, los que vivimos en zona de caza, tenemos que tener en cuenta a los cazadores. Es una verdadera j... que no marquen las zonas de caza, sobre todo los festivos y fines de semana llevo mal esa preferencia sobre el resto de los mortales.



Así que hoy, pequeño paseo a una zona cercana, un bosque de coníferas que no es muy preferido, es una plantación con ya unos años que no me vuelve loca. Pero a falta de pan, buenas son tortas, así que allá nos fuimos con los dedos muy cruzados.

Lo primero que descubrimos por el sendero fueron los crocus y los brezos (Ericas) en flor. ¡Un poco de color!

Y después respiramosss ese olor a resina, mientras admiras como esas ramas larguísimas se extienden, se tocan, y me recuerdan el equilibrio perfecto del abrazo.





Algún habitante con familia había pasado antes que nosotros



Y si, algunas pequeñas setas había para afotar:

"Armillaria ostoyae"

"Gymnopus dryophilus"

¡Disfrutar del puente o del finde o del viernes sin cazadores! 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Disfrutando del otoño 2016 (II)

Ya os avanzaba en septiembre, el otoño suele ser la segunda primavera. Este del 2.016, una gran primavera, hasta ayer 5 de noviembre ha habido unas temperaturas estupendas y poquita pluviometría. Nos ha dejado disfrutar de preciosos paseos por el bosque.

Bosque de abedules

Ya sabéis, olores de ensueño a tierra y hojas recién caídas. Poquitas, por que no apareció el viento, pero suficientes para "crujir" bajo los pies. Muy lentamente van virando los colores, la falta de frío todavía nos regala un paisaje casi verde. Por el suelo ya han virado las frondas de los helechos comunes (Pteridium aquilium).



La entrada va aderezada de las imágenes de esos paseos otoñales por los bosques de Piloña en Asturias.

Crocus nudiflorum

Las setas han sido las preciadas protagonistas de un otoño suave.

Algunas venidas de más allá de los mares, desde Australia hasta Francia, ya se disemina por la cornisa cantábrica, la Mano del Diablo - Clathrus archeri (sin valor gastronómico)

Resaltar la importancia de cuidar las dispersiones de material vivo fuera de los habitats naturales.




Los Coprinos van emergiendo tan elegantes sobre sus tallos elevados para después madurar y fundirse en negro.

El Coprino negro - Coprinus picaceus (sin valor gastronómico)






Y el fantástico Coprinus comatus o Barbuda, chipirón de monte, matacandil (una delicia)


De las más conocidas comestibles, las macrolepiotas:
Macrolepiota procera con mas de 8 cm de diametro. No coger ejemplares de menos de 7 cm sin conocer exactamente que especie de Lepiota sp. es.





Ahí muchas más, pero vamos a partir la entrada para que no sea demasiado larga.

En uno de esos paseos, me ocurrió la anécdota de la semana. Iba tan tranquila en solitario, disfrutando de la cámara con las setas, de los árboles, de los pájaros... uno de esos momentos que buscas y encuentras sólo para ti, por que tú te lo mereces! ... y empecé a oir un crujido fuerte. Levante la mirada y no se divisaba nada. ¿?

Al poco tiempo, me moví de zona hacia la parte superior del bosque donde hay unos robles grandiosos, uno de mis lugares favoritos todo el año y cual fue mi sorpresa al ver aparecer a mi "amigo imprevisto", un asturcón cotilla suelto, en libertad.  Se acerco a ver, olisquear y salvada la curiosidad, se quedo allí entre los grandes robles y el salpicado de crocus silvestres paciendo, mientras me miraba de reojo como respetábamos nuestros espacios.


Momentos únicos que ocurren en Piloña, cuando cobra significado el eslogan de esta tierra: Piloña Tierra de Asturcones - Asturias

¡Buena semana! ¡Abrigaros!

jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz 2.016

Este resumen de diciembre va a ser distinto.

Después de unas semanitas con el corazón alerta debido a los incendios que han calcinado la cornisa cantábrica, ha empezado a llover. Por fín! caerá algo de humedad a esos montones de hojas secas de nuestros bosques.

Es un tema doloroso. No comparto imágenes, han sido más que difundidas. Ni las razones por las que se forman esos fuegos. Me parece inconsciente, descerebrado y propio de otros tiempos. Una gestión eficiente del campo actual no se puede basar en el fuego discriminado.

No es habitual por estas tierras ver todo seco.




No es habitual oír crujir las hojas, lo normal en diciembre es pisar chop-chop...

Aunque lo hemos disfrutado, todo no es negativo, los paseos por el campo con este buen tiempo son maravillosos.


Cosas tan nimias como poder posar el pandero en un tronco en mitad del bosque, sin pensar que te vas a mojar el pantalón...y solo ocuparte de oír la sinfonía de varios pájaros carpinteros alternados, te alegran un día.

Ha habido otras cosas curiosas en diciembre, como pasar el cortacésped, por que estaba creciendo la hierba. O la única mañana que Buba pudo estar en su salsa: sobre el suelo helado, como a ella le gusta! Lo curioso es que hubiera solo una!!!



En poco tiempo despediremos este año 2015, personalmente con alegría. 

Desearos que el año que estrenamos os traiga Salud, Trabajo, un poquitín de cordura y respeto para lograr Paz, Amistad y conservar nuestra casa: la tierra





miércoles, 3 de diciembre de 2014

Paseo otoñal por el bosque (baja dificultad) en Piloña

El domingo amaneció una mañana gris, de orbayu y nubes muy bajas, cubriendo las cimas de las montañas.



Teníamos en mente ir a un bosque lejano, un hayedo, pero un cambio a última hora de un familiar y el tiempo, nos hizo decidir ir a un sitio más cercano y realizar un recorrido más corto. La cuestión era disfrutar del bosque en estos momentos otoñales.

Conocí este rincón hace unos años en pleno invierno, creo que era febrero. Y me prometí volver en otra época cuando los árboles tuvieran hojas, cuando pudiera subir andando hasta el macizo que lo corona y disfrutar del paisaje.

A mi, que me encantan los otros 3 valles aledaños, me resultaba irrestible no disfrutar de este pequeño mini-tesoro desconocido hasta entonces.

Éste es de esos sitios que están tan cerca y son riquezas ocultas, o no tanto, por que tienen su letrerito en la carretera autonómica y ya los conocían los romanos y seguramente los lugareños anteriores. Es de esos sitios que no sale en las guías de turismo, por las que te puedes cruzar con dos vecinos a lo sumo, en las que los únicos sonidos suelen ser las ovejas, los pájaros y el rumor del agua del riachuelo (bueno, tanto romanticismo, también puede sonar alguna motosierra...)
Es de esos sitios que si recomiendo si te gusta el bosque, pero no quieres hacer una gran ruta por el motivo que sea (esto va dirigido sobre todo a esos visitantes esporádicos que vienen por poco tiempo o quieren conocer un rinconín de verdad sin ir a Muniellos, ¡Piloña es tan rica en esos lugares!) o se hace con niños,...

El domingo era ideal para que lo descubrieran mis acompañantes.

Os hablo del valle entre Caperea y Óvana, en Piloña. Tomamos la AS-254 (Campo de Caso - Infiesto) hasta Vegarrionda, al lado de la iglesia sale la carretera hacia Caperea y Óvana.

La ruta puede iniciarse ahí, aparcar al lado de la iglesia o unos 500 m. más adelante, subiendo paralelos a la Riega de Óvana, la carretera se parte en dos, una ramal para cada aldea, pues se sitúan en las dos laderas del valle. En ese punto, hay un pequeño espacio donde aparcar un par de coches, generalmente al lado de un montón de troncos secando. Nosotros fue lo que hicimos, aparcamos y decidimos continuar andando.

Alguien no pudo resistir subir a las troncos!


El domingo fuimos por la ladera de Óvana. El paseo es cuesta arriba, pero muy llevadero (la otra subida es mucho más pendiente, os la enseñare otro día, aunque hoy os hable de su historia).

No hace falta calzado muy técnico; por la época, algo que no cale el agua y unas suelas que agarren. Está asfaltado, aunque puede haber gravillas, hojas, etc. ¡Estamos en el norte! un chubasquero, un sombrero,...y  muchas ganas de respirar naturaleza.



Partimos rodeados de bosque de robles, castaños, avellanos, hayas, ...y protegidos por un gran macizo rocoso que separa este subvalle del principal Valle de La Marea y en la otra ladera alta con la población de El Moru (otro sitio preciosooo) al norte y el valle de Espinaredo al este.

Macizo del Peñueco

El valle es un circo, montañas alrededor y relleno de bosque y prados. Los romanos aprovecharon este accidente geográfico para construir una "calzadina", un camino empedrado que iba de una calzada a otra localidad.

Los romanos construyeron una salida de la meseta castellana a la costa asturiana, lo que se llama "calzada" romana o camino real. En este caso, desde León por el puerto de Tarna hacia la costa de Colunga-Villaviciosa. Esta calzada era la del Cordal del Sellón, que pasaba por Campo de Caso hacia el collado de Arnicio-ermita del Sellón . Los ramales más pequeños que se comunicaban con la calzada, se llaman "calzadinas". Una de ellas pasaba por Caperea y bajaba a La Marea hasta Infiesto. Todavia se conserva algún tramo empedrado.

Los romanos trazaban sus calzadas por las zonas altas, la posición elevada mejoraba su visión y los protegía de los ataques de los lugareños, como hicieron los castros fortificados.

Todo esto sobre romanos para enseñaros donde está colocada Caperea.


El camino de subida discurre por la esquina izquierda y da vuelta a todo los altos del valle

Desde la subida a Óvana podemos admirarla entre los árboles otoñando y un poco de bruma, que nos respeto lo suficiente esa mañana


El paseo es sensacional, entre un túnel de arbolado de preciosos colores en esta época del año



En mitad de la subida, se encuentra Óvana, una pequeña aldea colocada a media ladera


La carretera sube hasta las estribaciones del macizo superior. 

Espero que os haya gustado este paseo otoñal.



Consejo: si vienes con buen tiempo, en Vegarrionda hay un merendero al lado del río, cerquita de la iglesia. Un bar-tienda de los de antes, pero ideal para terminar bien una buena ruta.

Y si te quieres alojar, Casa Cueto, a la entrada de Vegarrionda. Una familia encantadora ligada a estas tierras. Una sitio-base para conocer bien la zona y sus tradiciones.


. ---  .


Aclaración: Óvana lo puedes encontrar escrito con "b" en bable, sin tilde. Por no liar más la madeja, decidí usar en la entrada el topónimo como aparece en los letreros de las carreteras (con "v") y se pronuncia en castellano.

domingo, 16 de octubre de 2011

Brezos, brecinas, lugares y setas

Hace unos días, tan bonitos que estamos disfrutando al inicio del otoño, me propusieron ir a recoger alguna piña. Me armé de botas y mi cámara, lista para la expedición.

Verdaderamente, mi cabeza no pensaba en las piñas... estaba pensando en los brezos y otra cuestión que estaba revoloteando a mi alrededor hacia dos semanas. Un lugar tranquilo de la media montaña asturiana, de repente, se convirtió en una riada de curiosos y todo el mundo preguntando:

¿ Donde está Ludeña ?

Desde los montes de Coya, se ve así


Le coloco los topónimos a la foto para que distingáis donde se encuentra 


Una foto mas abierta donde ya se ve la carretera en el fondo del valle y su izquierda, el pueblo vecino: Bargaedo.


Son unos pueblos tranquilos, o lo eran hasta que llego T5 con "Acorralados", rurales y preciosos.

Nosotros seguimos el camino y muy pronto empezamos a disfrutar de brezos y brecinas.


Las Calluna y Erica sp en sus diversos tonalidades




Fijaros en esta donde sobrevive, colgada del tocón volcado de un pino


De las ultimas flores de Daboecia


Una sorpresa, los primeros "peu de llobu" = pedo de lobo... los primeros hongos o setas de la temporada.



Para los que os guste, buscar, clasificar, cocinar .. con ellas, los enlaces de la Sociedad Asturiana de Micologia. 

Los que se puedan acercar, bien merece una visita a las XVI Jornadas Micologicas de Piloña, que se celebraran del 29 al 31 de octubre.

Esperemos que cambie el tiempo y las setas se prodiguen para disfrutar de unas maravillosas jornadas.


viernes, 3 de junio de 2011

La aldea más querida (II)

En la entrada anterior, nos diriguiamos hacia Viboli. Os habia dejado en el inicio del paseo, discurriendo paralelamente al río. En este tramo, el rio se encaja, forma un cañon que a veces impresiona de tanta belleza.
Estas fotos son de julio de 2.010, os acordareis que la primavera anterior llovio muchisimo y hubo unas inundaciones tremendas, pues todavia se veia la gran cantidad de agua que caia por las paredes.










Mientras admiramos el paisaje, nos encontramos algunas joyas vegetales:


Las aquileguias están semillando y mirar que cesto vegetal más original.


Las umbelíferas, cada cabeza es una estructura con cientos de flores.


Las flores de astrantia abriendo con huésped.

El rio nos sigue sorprendiendo...


Empezamos a salir del cañón y nos introducimos en el bosque. En esta parte, el camino tiene la parte más pendiente, es un tramo pequeño.



Salimos al bosque de nuevo y a continuación, ya aparecen los prados estivales, bordeados de seto con árboles.


En esta época, los prados tienen mucho encanto cuando van a ser cortados para heno / herba o yerba. Las gramíneas toman un aire tostado, se vuelven ligeras y combinadas con multitud de especies en flor detodos los colores: blancas, amarillas, moradas...


Entre los árboles, los castaños florecen, continuan los tilos tardios, los cerezos tienen fruto y descubrimos cuales están maduras por los restos de heces que el zorro va dejando. El muy pillín viene a comerse las cerezas que caen en el camino.


En la siguiente imagen, se ve parte del bosque a una distancia. Los árboles que se distinguen claros, son castaños en flor. Y se aprecia que nos acercamos a nuestro destino, los primeros edificios.


Es ahora, final de la primavera hasta el inicio del verano, el mejor momento para realizar esta ruta. El otoño, con su cambio de color en el follaje de las hojas y las lluvias para el rio, es el otro momento ideal.


Abrir la siguiente imagen, para aumentarla y fijaros en las formaciones de las rocas.


En la última curva, antes de llegar a la aldea, encontramos fresas silvestres: miruendanos.


Hemos llegado, ya divisamos la aldea en medio del valle, colocada en la ladera.


Formada por casinas y pajares de piedra. Otros pocos hórreos, dos singulares, a dos aguas en vez de a 4 que es lo habitual en Asturias.


Una pequeña capilla de piedra


Un gran tejo, ¿cuántos conceyus se celebrarian bajo sus ramas?

Mi perro se queria poner a la sombra, no hubo forma de sacar la foto sin que él apareciera. Así podeis ver la escala del árbol respecto a mis acompañantes.


Para finalizar, mis dos imágenes favoritas. La primera es de la ería de la aldea, tierra dividida en hojas, en ese momento estival que corre el aire, acaricia a las gramíneas y las copas de los árboles, mientras una aldeana mueve la hierba cortada, da vueltas para que cure, pierda la humedad y poder recoger para el invierno.


Momento de descanso con una vista maravillosa.

Espero que hayais disfrutado.

Quisiera agradecer a dos personas estas dos entradas: a mi acompañante que siempre que digo, ¿vamos a Viboli? está dispuesto a ir. Especialmente, a nuestro amigo Ferino, gracias por descubrirnos este tesoro.